Rumbo a Europa

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El palacio de la Magdalena: tesoro de Santander

La península de la Magdalena es uno de los lugares más bonitos de Santander, tanto por su paisaje, lleno de zonas boscosas entre las que se intercalan playas de arena blanca, como por el Palacio de la Magdalena que se asienta en su punto más alto, presidiéndolo todo. Si estás planeando pasar un fin de semana o unas vacaciones aquí, no olvides reservar un día. Sobre todo, si vas con niños.


Santander tiene hoteles para todos los bolsillos, por lo que no habrá ningún problema para que encuentres uno que se adapte a tus necesidades. 

Se accede a la Península por mar o a pie por la Avenida de la Reina Victoria, por una entrada que da acceso al parque, una entrada peatonal (no se puede entrar en coche a no ser que tengas autorización para hacerlo). Un tren turístico —el Magdaleno— recorre el parque y va explicando su historia y la del Palacio. Junto a este último, hay un minizoo con varios animales marinos y en el que se pueden ver las tres carabelas que utilizó Vital Alsar para rememorar el viaje de Francisco de Orellana por el Pacífico.

El palacio de la Magdalena

El palacio de la Magdalena, un edificio centenario rodeado de acantilados y bosques, fue construido entre 1909 y 1911 para albergar en él a la familia real española (concretamente a los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia), durante su descanso estival. Realmente, es un palacio de cuento de hadas con el tejado de pizarra, ventanucos en las buhardillas y una fachada blanca brillante en la que destacan las cornisas rojas de los tejadillos.


Durante la segunda República, el palacio se usó como sede de la Universidad, la que actualmente sería la Menéndez Pelayo y como hospital, hasta que en 1977 el Ayuntamiento se lo compró a don Juan de Borbón, el conde de Barcelona. Ya declarado Monumento histórico de carácter nacional, el edificio fue reformado entre 1993 y 1995. Ahora se usa para eventos de todo tipo: congresos, reuniones, bodas… y durante el verano, la Universidad Menéndez Pelayo lo utiliza para sus actividades estivales. También tiene una zona de museo, que puede visitarse.  

Visita al Palacio de la Magdalena

La visita guiada, que es de pago, dura unos 45 minutos y recorre las principales estancias en las que vivía la familia Real. La entrada se hace por el antiguo pórtico de carruajes, en la fachada norte. Y nada más entrar encontramos una sala llamada popularmente «la sala de los fantasmas» por una fotografía en la que parece que se han colado dos espíritus (ahora en serio, son dos personas que salen difusas en la foto porque debieron moverse mientras el fotógrafo disparaba).  Pasamos de ahí al comedor principal, al salón de baile y luego a una serie de habitaciones de audiencias (en las que se pueden ver mapas y maquetas de barcos) hasta llegar a la habitación más bonita del Palacio, que es el salón de la familia, en la que está el cuadro de Sorolla «Victoria Eugenia con mantilla».


La visita termina con la llegada al hall Real, que tiene una espectacular escalera de castaño y donde podemos contemplar un retrato de los hijos de los reyes: el «Retrato de los infantes», de Manuel Benedito.

¿Dónde comer en los alrededores del Palacio de la Magdalena?

En el parque que está alrededor del Palacio, hay mesas de picnic y un parque infantil. Incluso puedes darte un baño en la playa de la Magdalena, si hace buen tiempo.


En el parque, hay cerca de veinte figuras de madera talladas a mano que se realizan con los tocones de los árboles que están enfermos. Si vas con niños, propónles buscarlas. A ver cuántas encuentran.